Llega el frío y el jardín se prepara para la baja de las temperaturas y la aparición de las temidas heladas. A pesar de que este fenómeno meteorológico no es del todo perjudicial, ya que elimina la propagación de ciertos insectos, no está de más tener cuidado con sus efectos. Las heladas más duras pueden dañar, cuando no destruir, muchas de las especies que tenemos cultivadas en nuestro rincón verde.
Las peores, sin duda, son las tempranas, ya que las plantas aún no están preparadas para el frío. Muchas veces, aunque estemos atentos a la predicción meteorológica, es complicado saber cuándo se van a producir, por eso es conveniente estar siempre preparado.