16 Mayo 2012 - 8:00pm
A pesar de que vengo escribiendo esta columna hace más de dos años, me sigo encontrando con personas que no se metieron a tiempo en Twitter. Un estudio de esta semana de USA muestra que en los últimos meses la cantidad de jóvenes en esta red social de conversación en línes acaba de duplicarse. Aprovechando que en el verano hay cambio de lectores aprovecharé nuevamente las columnas de febrero para actualizar una especie de introducción a esta herramienta social en las columnas de este mes.
Lo primero es que, como en cualquier espacio social, para unirte a la conversación de Twitter lo primero es completar un perfil personal. Todo comienza entrando a la dirección www.twitter.com, las indicaciones están en castellano y son muy claras: Lo primero es “registrar” una cuenta nueva.
Ahí uno coloca los nombres que aparecerán asociado a la cuenta, ambos nombres (el nombre completo y el “nombre de usuario”) serán públicos para los que se relacionen con ustedes en el nuevo espacio. El nombre de usuario podrán cambiar posteriormente.
Cada vez tiene menos sentido tener una cuenta anónima o con pseudónimo (sólo lo entiendo si no pueden ser “vistos” y lo van a usar exclusivamente para ver qué se publica) ya que el buscador de Twitter es muy débil y será casi imposible ser encontrado si no agregan su nombre completo al nombre “de batalla” o usuario que usarán en la red. El sistema también recomienda llenar un perfil, un espacio para presentarnos en un par de frases que también será relevante para ser seguidos por terceros. Sino construímos un grupo de seguidores de nuestra cuenta será muy difícil que alguien nos lea.
Con la cuenta creada podemos empezar a publicar ideas o aportes. Para referirse o llamar la atención de alguien en Twitter uno usa ese nombre de usuario precedido por un signo @ y para mostrar algo interesante que alguien “Tuiteó” se usa poner antes de la @ las letras RT (el llamado retuiteo de algo que nos llamó la atención).
La clave en la red es recordar que todo lo que publiquemos en la red queda publicado, es decir que puede llegar a cualquier otra persona y puede ser recuperado incluso por personas que no conocemos. Si queremos decir algo en forma reservada, como un mensaje de correo, en Twitter uno usa ese mismo nombre de usuario precedido solo de una letra d, p/e “d earriagada”, si me mandan algo a mi.