16 Mayo 2012 - 8:00pm
Podrá transcurrir el tiempo por años -podrían ser siglos- y aun la internet y toda su saga de redes sociales podrán volatilizarse de un momento a otro, pero los libros permanecerán en las bibliotecas para que quien los busque y lea, tenga un viaje a algún sitio que el escritor, de la mano del narrador, lo pueda llevar.
Ese viaje mental puede ser a cualquier sitio del orbe, en el espacio, en una estrella o en los quintos infiernos; siempre el lector viajará, si acepta leerlo, a los lugares más extraños con historias singulares o muy complicadas y dependerá de su propia imaginación lo que va creando.
Si las bibliotecas llegaran a desaparecer, sería como si se eclipsara el lenguaje, cosa que jamás podrá suceder, pues nos quedaríamos sin comunicarnos, sin hablar ni exteriorizar los pensamientos y reflexiones. Alguien dijo: “Lo que se escribe perdura para siempre, toda vez que no lo quemes”. Y he ahí el problema, no puede llegar a parecerse a lo sucedido en Alejandría.
La quema de los tomos de la Biblioteca de Alejandría es uno de los temas polémicos de la civilización occidental, acusándose a romanos, egipcios cristianos y musulmanes como los iniciadores del siniestro. Pero la destrucción de bibliotecas ha sido una práctica habitual a lo largo de la historia, generalmente promovida por exaltados líderes políticos o religiosos; así lo señala la Historia.
La tecnología no logrará sepultar las bibliotecas ni terminarlas o cambiarlas, sólo el fuego tendría la potestad. La internet es concurrida para investigar asuntos recientes, muchas veces no reales. Las bibliotecas cuentan con peritos y expertos bibliotecarios que son capaces de indicar y señalar el sitio físico donde está lo que se busca para complementar la información, su ayuda es fundamental. En periódicos, lo que se encuentre serán despachos originales de periodistas, columnistas, o escritores que han llevado sus pensamientos a la escritura y no a una página agregada a algún tema de internet, muchas veces no creíbles en alguna enciclopedia popular de la red, redactada por personas que se creen capacitadas, pero cuando se necesita ver un periódico de hace 100 años, es muy válido concurrir a una biblioteca pública o privada, porque la verdad está allí, de primera fuente, físicamente, no en una nube.
Las bibliotecas no pueden morir, porque van hacia el sentido de garantizar la equidad en el acceso a la información para todos los miembros de la comunidad a que pertenecen, cualquiera sea la clase social, color, religión o tendencia.
Aunque hoy no la visita tanta gente, son los estudiantes e investigadores los que recurren a las bibliotecas. Por eso no morirán.
Comentarios
No solo las Bibliotecas permanecerán el tiempo, también los ARCHIVOS que son parte fundamental de la historia, allí es donde se custodia la información.
Toda historia se conoce por sus documentos, sin éstos nada se puede divulgar.
Más antecedente sobre archivos en www.asocarchi.cl
yo soy un bibliotecario de 38 años y coincido con las apreciaciones del autor. La biblioteca no sólo actúa como depósito de libros y otros materiales. Los servicios han ido aumentando y hoy en día con el avance de los medios de comunicación y redes sociales es mucho más amplio el espectro a abarcar. La biblioteca es el lugar donde se puede orientar y ayudar. LIBRARY IS NOT DEAD!!
Cargar con una biblioteca a cuestas es llevar el mundo en el bolsillo.
Es mover los ojos al compás de mis padres y devolver a los fantasmas
sus miradas perdidas. Quiero, Patricio, que la biblioteca me devore...